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Al pedir durante la cumbre de CELAC un nuevo marco de  política exterior para  os países de América Latina y el Caribe, ante el reto que representa el desafío del  gobierno de Donald Trump, el presidente Medina elevó su discurso para que lo oyeran  los países amigos  y también sus adversarios locales.

La presentación del estadista en la reunión de jefes de Estado y de gobiernos, celebrada en Punta Cana, tenía el marco ominoso de una caminata contra la impunidad que alentaban variados grupos políticos y de la sociedad civil y que se pensó, podría deslucir el alcance de la reunión multinacional.

Para sorpresa de muchos dominicanos la caminata discurrió en total calma, contrario a los rumores que circularon días antes de celebrarse la misma el domingo 22 y que llegó al nerviosismo en algunas esferas del gobierno que presumieron propósitos subversivos aunque se evitaran las banderas y consignas de partido.

Quizás adelantándose a los programas que ya está poniendo en vigor el presidente Trump, algunos de los cuales afectarán a la América Latina y el Caribe, Medina fijó una posición bastante clara contra el proteccionismo que evocó durante la campaña, para que nadie tuviera dudas de sus propósitos.

Medina pidió construir “un amplio espacio regional de intercambio comercial, inversión, financiamiento, transferencia tecnológica y cooperación para enfrentar los retos que les esperan (a los países) ante la posibilidad de que comience  a pasearse por todos los escenarios globales, el fantasma del proteccionismo”.

Aunque su parecer lo mostró claro en el discurso de apertura de la reunión del CELAC, el presidente dominicano dejó espacio a la duda de que Estados Unidos y los países desarrollados, tras años de impulsar la apertura y la globalización, abandonen esas políticas que han contribuido a acrecentar las esperanzas de progreso.

Fue más que nada una observación diplomática en medio de la calentura que ha provocado el presidente Trump, y que impidió la presencia en la reunión del presidente Enrique Peña Nieto, quien había enviado una misión especial a Washiingnton, D. C., y esperaba algún aviso que pudiera revitalizar las relaciones EE.UU.-México.

Eso no ocurrió. Trump reiteró su posición de construir un muro en la frontera común y el presidente Peña Nieto canceló un propuesto viaje a Washington, D. C. Al gobernante azteca le habría convenido asistir a la reunión del CELAC y llevar su causa directamente a los presidentes y jefes de gobiernos asistentes.

Al mirar la experiencia de México, el presidente Medina pudiera verse compelido a seguir con mucho interés el tema de las repatriaciones de ciudadanos indocumentados que viven ahora en los Estados Unidos. Como anticipé en análisis previos a las elecciones, la República Dominicana no está en condiciones de sufrir esa agresión.

Aunque la deportación de los ilegales podría tomar algún tiempo por los recovecos judiciales que conllevaría y las protestas nacionales que ya están en pie en el país del norte, el envío de delincuentes ordinarios que guardan prisión en cárceles de los Estados Unidos, cosa de trámite rápido, empeoraría la situación de inseguridad en las calles dominicanas.

Nuevo enfoque
En alguna medida el discurso del presidente Medina propone un nuevo enfoque de la visión que ha tenido el país frente a las decisiones de los Estados Unidos, las amenazas del presidente Trump y lo que llamó, “fantasma del proteccionismo” y las consecuentes guerras comerciales que podrían ponerse en boga.

Medina advierte que todos los países de la región Latinoamericana y caribeña saldrían perdiendo si Estados Unidos, Europa y China adoptan el modelo de las represalias arancelarias que en el pasado sólo han servido para generar pobreza. Reclama del CELAC “velar siempre por los intereses de nuestros pueblos”.

“Preocupa que, ante los anuncios de imposiciones unilaterales de aranceles para proteger industrias específicas, comience a pasearse por todos los escenarios globales el fantasma del proteccionismo y las consecuentes guerras comerciales”, dice Medina en el discurso inaugural de la reunión.

En el pasado la República Dominicana siempre había sumado su parecer y su voto a lo que acordara la mayoría, tanto en las Naciones Unidas, la OEA y en otros foros internacionales, posición que al parecer ha abandonado para asumir una actitud más activa. Ello podría beneficiar el canciller Miguel Vargas Maldonado.

La denuncia del proteccionismo por el cual propugna el presidente Trump, le vino bien a Medina frente a sus críticos del país, que han basado las mismas no tanto en sus ejecutorias políticas y de gobierno, sino en lo que estiman permisividad ante casos marcados de corrupción como el de la empresa brasileña ODEBRECH.

A Medina se le atribuye suerte o cualquier calificación del tipo puesto que las críticas del público corriente lo exoneran bastante de culpa, según dicen las encuestas privadas, que todavía sitúan sus ejecutorias como buenas. Pese a la reunión de CELAC y la caminata, su agenda de inaugurar escuelas siguió imperturbable.

Más que sobre ese aspecto del panorama político dominicano iba dirigida la marcha llamada contra la impunidad, que puso al régimen nervioso al extremo de que el director del DNI, almirante Sigfrido Pared Pérez tuvo varias comparecencias en programas de televisión, para hablar de un tema que no le competía.

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ECOS DE LA MARCHA EN CONTRA DE LA CORRUPCIÓN

La caminata contra la impunidad, muy nutrida en comparación con anteriores protestas contra la corrupción mayormente del anterior régimen del presidente Leonel Fernández, animó a los organizadores a promover otras  que buscan sometimientos a la justicia por el caso ODEBRECH y desacreditar al régimen de Medina y a su partido, PLD.

Con la divisa “entren tó”, la caminata reunió a tantas personas como posiciones críticas, intereses y trepadores de espacios políticos. Uno de los que más atrajo a la prensa fue el miembro del comité central del PLD y antiguo director general de Aduanas, Fernando Fernández, ahora en rebeldía desde que lo cancelaron del puesto.

Los críticos del señor Fernández, quien denuncia  que el presidente Medina está montando la reelección para el año 2020, lo habían denunciado ante los oídos de Palacio por muchos resabios, entre ellos haberle tomado el pelo al presidente cuando lo invitó a inaugurar un nuevo laboratorio de aduanas, pero no lo llevó a un recodo del edificio para que viera un reluciente gimnasio para su solaz. Eso ha sido secreto de estado.