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BÁVARO, PUNTA CANA. La Declaración de Punta Cana, que contiene 71 puntos, reafirmó ayer el compromiso con la consolidación de América Latina y el Caribe como zona de paz, apoya el proceso de dialogo en Venezuela, resalta el carácter de zona libre de armas nucleares en la región, reitera la necesidad de avanzar hacia el objetivo principal del desarme general bajo estricto control internacional y lograr la prohibición y eliminación total de las armas nucleares.

Tras el término de la V Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), los presidentes de las 33 naciones latinoamericanas rechazaron el terrorismo, y consideran que la devolución a la República de Cuba del territorio que ocupa la Base Naval de los Estados Unidos en Guantánamo.

En la Declaración de Punta Cana se reitera el compromiso con el fortalecimiento de mecanismos que permitan prevenir, detectar y combatir la corrupción, y mejorar la eficiencia y la transparencia en la gestión pública.

En materia de Seguridad Ciudadana, los mandatarios agrupados en la CELAC se comprometieron a fortalecer la cooperación mutua, tanto de los Estados como de las sociedades para reducir y prevenir la violencia proveniente del delito, así como para combatir la delincuencia organizada transnacional y sus diversas manifestaciones, en beneficio del desarrollo.

Asimismo, los dignatarios se comprometen a promover la cooperación policial y judicial.

“Llamamos a la búsqueda de una solución justa, integral y duradera del conflicto israelo-palestino de conformidad con las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas”.

En lo referente a la seguridad alimentaria, en el documento se plasmó un plan para garantizar la Seguridad Alimentaria, Nutrición, y Erradicación del Hambre de la CELAC 2025, en concordancia con la Declaración Especial sobre Seguridad Alimentaria y Erradicación del Hambre.

Sobre el problema de las drogas, la V Cumbre de la CELAC dice que es una responsabilidad común y compartida, que ha de abordarse de conformidad con la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes enmendada por el Protocolo de 1972, el Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971, la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas de 1988.

Acerca de a migración, los presidentes rechazaron la criminalización de la migración irregular, así como todas las formas de racismo, xenofobia y discriminación contra los migrantes y reconocieron las contribuciones de los migrantes en los países de origen y destino.